El consumo de bebidas evoluciona constantemente y el canal B2B no es la excepción. En los últimos años, se consolidaron categorías que combinan ritual, frescura y valor percibido.
Los aperitivos y vermouths ganaron protagonismo como opciones versátiles, ideales tanto para consumo directo como para tragos simples. Los espumantes dejaron de estar asociados solo a celebraciones y hoy forman parte de momentos cotidianos, especialmente en propuestas gastronómicas más relajadas.
El gin continúa siendo una categoría fuerte, no solo por su consumo sino por la experiencia que genera: preparación simple, presentación cuidada y percepción premium.
Entender estas tendencias permite a los negocios anticiparse, ajustar su carta y reforzar las categorías con mayor potencial, optimizando la inversión y mejorando la experiencia del cliente final.
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